domingo, 26 de abril de 2009

Parte de mi vida.

No elegí estudiar educación física por casualidad, auqnue tampoco fue algo que tenia claro.

Una vida que sin querer, mi familia me enfocó hacia el deporte desde que tenía seis añitos, apenas un moco. Mi tío estrenaba en su gimnasio clases de Kárate infantil y allí mi metieron. Me acuerdo que al salir de la clase me preguntó mi madre: "¿Te ha gustado nena?" a lo que yo contesté inocentemente un "Sí mami". Y a partir de ese día raro es el entrenamiento al que falto.

Entre las cuatro paredes de ese gimnasio he crecido, he sentido cosas que nunca antes había sentido, he vivido.

No me imagino el día en que tenga que cruzar esa puerta para no volver a entrar, esos plenes no caben en mi mente, sería un vacío muy grande, y quizás imposible de llenar, entre mis planes no hay hueco para avandonar el Kárate, un estilo de vida del que no quiero salir.

Y es que aunque quizás sea el sitio en el que más he sufrido, también es uno de los sitios que mayores satisfacciones me ha dado.

Un cinturón Azul.

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