Iincreíble. Tres semanas de convivencia en un centro escolar. Viviendo de cerca lo que es el día a día dentro de los muros de un colegio. Viviendo de cerca lo que el día de mañana quiero hacer, educar a nuestros futuros médicos, arquitectos, abogados...
Vas andando por el pasillo del colegio, en dirección a la clase que te toca y escuchas a lo lejos... ¡Seño, seño!... Una sonrisa se me dibuja en la cara, seño yo, que me queda mucho, muchísimo por aprender para que se me pueda aplicar esa palabra... Me doy la vuelta y veo dos caritas sonrientes mirándome con admiración... ¡Es la sensación de ser profesora!
Vas andando por el pasillo del colegio, en dirección a la clase que te toca y escuchas a lo lejos... ¡Seño, seño!... Una sonrisa se me dibuja en la cara, seño yo, que me queda mucho, muchísimo por aprender para que se me pueda aplicar esa palabra... Me doy la vuelta y veo dos caritas sonrientes mirándome con admiración... ¡Es la sensación de ser profesora!
Dicen que es bueno tener presente siempre en tu vida, guardar en un pequeño rinconcinto en tu mente, un lado de tu infancia, no perder nunca la parte infantil que nos hace ser más humanos.
Llegar por las mañanas a un colegio en el que has pasado toda tu infancia como alumna, entre paredes donde has vivido infinidad de momento con tus compañeros, donde has dicho las palabras "profe" y "seño" cientos de veces... Y que ahora sea a ti a quien los niños se refieran con esas palabras.
Fueron tres semanas muy intensas, llenas de buenos momentos, nuevas sensaciones, nuevas vivencias. Pocas veces en mi vida he sentido la sensación que me transmitieron estos pequeños.
Una experiencia que no cambio por ninguna... y espero volver el año que viene. Tres semanas que sembraron mi vida de nuevas ilusiones.
Una futura Seño*
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